Vida de Abogado
El tema de dignificar el ejercicio de la profesión puede llevar a plantearse seriamente si, por lo pronto, la profesión le dignifica a uno. Y es que, como en un limitado número de casos en que las profesiones se "apoderan" del sujeto, la circunstancia de haber decidido estudiar Derecho, no se limitó al ingreso al mundo universitario, sino que, dejando de ser persona, hijo o amigo, uno pasó a vestirse con el nunca bien ponderado rol de "Abogado".
Y si bien en este caso, claramente el hábito no hace al monje, aparentemente la sociedad no solo te exije ser abogado, sino además…parecerlo.
Ojalá además que detentes un cargo….eso está claro puede entregarte no sólo la llave, sino hasta las contraseñas precisas para acceder al mundo real y perfecto, donde codearte con quien realmente "mereces" (normalmente no incluyamos a los pares….nada personal) te permite justificar acabadamente las largas horas de estudio y la impronta seria que uno pretende adoptar....
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